El Mercado de la Computación Virtual

Juan Mellado, 24 Abril, 2010 - 08:55

Cloud ComputingEl futuro ya está aquí otra vez, y es la "nube", la "computación en la nube", el "cloud computing".

La idea es que las empresas "punto com" más grandes tienen unas infraestructuras enormes y no siempre las utilizan al cien por cien. Así que un día decidieron compartir con el mundo esos recursos que no estaban aprovechando. A cambio de dinero, claro. Se dieron cuenta de que era rentable, con una demanda creciente, y ahora es una parte importante de su negocio.

Uno de los servicios más populares de este tipo hoy en día es Amazon EC2 (Amazon Elastic Compute Cloud). Y lo que ofrece es la posibilidad de contratarles a ellos nuestras necesidades de computación. Es decir, tanto el hardware como el software. Pero a diferencia de un contrato tradicional, que implicaría que nos enviaran las máquinas y los programas a nuestra casa, lo que obtenemos es acceso a una infraestructura virtual a través de una conexión a Internet. Bueno, "virtual" por definición, pero "real" en la práctica. Ellos ponen los servidores, con las aplicaciones instaladas, y nosotros las utilizamos a través de Internet. Ellos pagan por el mantenimiento del hardware de sus centros de cálculo, las licencias del sofware, y nosotros por su uso.

El concepto de "nube" viene del hecho de que en la práctica no existe un PC por cada cliente que contrata con ellos el servicio, sino que en realidad sus infraestructuras están organizadas como una enorme red interconectada de ordenadores altamente escalable horizontalmente. El hecho de que nuestros procesos se ejecuten en un ordenador u otro, o de forma distribuida en varios, es algo totalmente transparente y absolutamente obviable como usuarios.

Una de las curiosidades de este tipo de computación es de carácter social. En pocas palabras: mucha gente la odia. Las razones son varias, pero el problema principal es que produce cierto sentimiento de pérdida de la propiedad. Una sensación de pérdida de control. Cuesta mucho asimilar la idea de cesión de la ejecución de nuestras actividades diarias a los proveedores de servicios. Es como confiar parte de nuestra intimidad a un tercero. Produce desazón.

Pero sentimentalismos aparte, existe cierto recelo sobre su implantación masiva a corto plazo, sobre todo por culpa del relativamente escaso ancho de banda actual disponible en algunos paises. Pero aparte de esta consideración de carácter meramente práctico, hay bastantes más aspectos de orden jurídico, económico y técnico a considerar. ¿Qué derechos tiene la empresa contratada sobre mi información personal? ¿Puede cambiar la empresa sus tarifas de forma arbitraria y denegarme el acceso a mi información? ¿Qué ocurrirá con mi información si la empresa quiebra o es adquirida por un tercero? ¿Puede negarme la empresa la posibilidad de instalar el software concreto que yo desee? ¿Puede dejar la empresa de soportar un determinado software previamente contratado? ¿Puede obligarme la empresa a actualizar el hardware o software para acceder a mi información? ...

Muchas de las dudas se pueden solventar con una serie de cláusulas en un contrato, pero en un mundo globalmente interconectado va a resultar una tarea cada vez más complicada. Y por si faltara poco, para complicar más el tema, ya se está hablando de la computación Intercloud. Es decir, de una "red de nubes". Contratar el servicio a una empresa que a su vez subcontrata las "nubes" a otras empresas.

Llegados a este punto la cosa se pone interesante. El sistema en su conjunto empieza a asemejarse al de otros mercados de productos y servicios. Como el mercado eléctrico por ejemplo. Como usuarios finales contratamos la electricidad que llega a nuestra casa, y normalmente no nos preocupa donde se genera ni los medios que se utilizan para que se produzca. Y aquí aparece el concepto de commodity. Bien o servicio para el que existe una demanda, y que se ofrece al mercado sin aportar un gran valor añadido al mismo. Un ejemplo típico es el petróleo, a la hora de comerciar con él da igual el pozo de donde se haya extraido. O el trigo. O la leche. Y la computacion en la nube lleva camino de convertirse en eso, en una commodity para un mercado de la computación virtual.

De hecho, algunas webs ya están ofertando servicios utilizando fórmulas similares a los que se utilizan en otros mercados. Así, Amazon ofrece la modalidad de contratación en Spot Price. La idea es que el precio del servicio no es fijo, fluctúa. No hay único precio. Hay un precio horario, es decir, que cambia cada hora. Y lo que permite esta modalidad de contratación es determinar el precio máximo que queremos pagar. Mientras el precio sea inferior al valor X contratado tendremos acceso al servicio, pero cuando el precio sea superior a ese valor X dejaremos de tenerlo. Y en cualquier caso, sólo pagaremos el valor real que cuesta el servicio hora a hora.

Las necesidades de computación de las organizaciones, ya sean públicas o privadas, e incluso de cierta parte del público en general, aumentan cada día, obligándoles a mantener actualizadas complejas estructuras de hardware y software que no forman parte del objeto propio de su actividad. Por ejemplo, una multinacional del mundo de la moda puede no sentirse demasiado cómoda teniendo que invertir una parte importante de sus recursos en dar soporte a una vasta infraestructura informática. No es su negocio. Pero debe hacerlo. La computación hoy en día es una necesidad, no un lujo. De hecho algunos analistas empiezan a englobarla junto con el resto de utilities, como el agua, la electricidad o el gas natural.

De seguir esta tendencia, parece que los gobiernos estarán obligados a garantizar la capacidad de cómputo de sus ciudadanos, como el de cualquier otro bien de consumo básico, regulando el negocio dentro de un mercado de la computación virtual, ya sea de carácter nacional o a escala planetaria.

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Josepzin (no verificado), 26 Abril, 2010 - 07:26

Muy interesante, este tema de la nube parece que se viene, aunque uno nunca sabe hasta que punto será una nueva tendencia o se quedará en un experimento/callejon sin salida.